“Todas putas”, de Hernán Migoya

3/5 - (1 voto)

Todas putas (Hernán Migoya, 2003)

Sobre el autor

Hernán Migoya (Ponferrada, 1971) es escritor, guionista de cómics y cineasta. Posee una de las carreras más originales y corrosivas del panorama artístico español.

Tras su sonado debut literario en 2003 con Todas putas, escribió la novela todo color, hoy de culto, Observamos cómo cae Octavio; a ese título le siguió Quítame tus sucias manos de encima, trepidante aventura fantástica inspirada en sus años vividos en el Perú; Una, grande y zombi, hilarante y terrorífica visión de la crisis española; y su segundo libro de cuentos satíricos, Putas es poco. Su nueva novela se titula Deshacer las Américas, obra libertina sobre un ciudadano español que encuentra en América Latina un paraíso heterosexual.

Sinopsis

¿Por qué sale más a cuenta hacerse violador que ligón de discoteca? ¿Por qué se censura a las mujeres que utilizan sus armas sexuales para conseguir sus propósitos? ¿Qué tienen en común una estrella del pop y un psicópata? ¿Qué diferencia a una amante esposa de la siguiente? ¿Por qué existe la monogamia?

Todas putas es una recopilación de relatos perspicaces e hilarantes, de personajes femeninos y de su lucha por sobrevivir en un hábitat desquiciado. Debajo de su frívola apariencia misógina, se revela un relato cínico y desapoderadamente romántico, que reivindica a una mujer instintiva y pasional.

Se trata de un libro polémico y original, un desafío para que sean los lectores con sensibilidad e inteligencia, los que lo juzguen.

Críticas

Merece la pena leerlo y sobre todo, comprarlo, aunque solo sea para joder a la horda de malnacidos que pidieron su quema”.

Rubén Santaella

Mi Crítica

Los relatos en sí no son una maravilla literaria, si bien hay un par de ellos realmente sobresalientes (no te pierda por nada del mundo “Un día de mierda”). Pero en definitiva, no pasarán a la historia como una obra de arte de la literatura de relatos. Eso sí, sin duda es un libro que hay que leer, sobre todo, que hay que comprar. ¿Para qué? Para joder a todos aquellos que se permiten juzgar a un libro por la portada. Por demostrar a todos los que pretenden meternos dentro de su rebaño, que somos libres y que se pueden ir a la puta mierda cogidos de la mano.

Sin pararse a leerlo, en 2003 miles de políticos medio analfabetos, de todos los partidos, vomitaron lamentables comentarios sobre el libro y su autor, sobre su editora, sobre su editorial. Se pidió la dimisión de la editora, Miriam Tey, que gracias a Dios tuvo los cojones de mandarlos a la mierda. Se pidió la retira el libro, que gracias a Dios vendió más que nunca. Y se pidió la cabeza de Migoya, que casi consiguen al obligarlo a exiliarse durante un tiempo a Perú (creo), huyendo de la horda de hijosdeputa descerebrados que como siempre exigían imponer su criterio único a base de mentiras, calumnias, engaños y lo que es peor de todo, incultura y desconocimiento.

Nota

3 sobre 5

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